Elena Salgado insta a los padres a comprar títulos adecuados para cada edad ;; y además asegura que las consolas «favorecen el sedentarismo» nos anuncia la creación de ;;una comisión de seguimiento para controlar los contenidos. (Haz click en Leer más para ampliar la noticia)
Miguel Carbonell para "La Razon" - Madrid
Que los padres se involucren y muestren interés por los videojuegos de sus hijos es uno de los objetivos ;;
«Un videojuego no es sólo un juguete». Éste es uno de los mensajes que la ministra de Sanidad y Consumo, Elena Salgado, lanzó ayer durante la presentación de la campaña «Tú también juegas un papel muy importante en la formación de tus hijos», con la que el Ministerio, en colaboración con la industria española del entretenimiento digital, pretende concienciar a los padres sobre la responsabilidad de supervisar el contenido de los títulos con los que juegan sus hijos.
La campaña, con medio millón de folletos que se distribuirán en grandes superficies, comercios especializados y oficinas de consumo aprovechando la Navidad, propone un decálogo de consejos para acertar a la hora de elegir según la edad y la dificultad. «No hay que criminalizar los videojuegos -afirmó Salgado-, aunque pueden tener algunos riesgos», por lo que pidió «responsabilidad» a la hora de comprarlos y recomendó evitar los que fomentan la violencia, la competitividad y la discriminación.
La diversificación de contenidos, merced a la madurez del mercado, ha atraído en los últimos años a un público adulto al mundo del entretenimiento interactivo y, consecuentemente, ha puesto en el mercado títulos con argumentos o escenas inapropiadas para ciertas edades. En nuestro país no existe una legislación específica que regule el contenido de los videojuegos, que se confía a la industria.
Ésta dispone, desde 2003, de un código propio de autorregulación, denominado PEGI (Información de Juego Paneuropea, en inglés), que consta de una clasificación de edad mínima recomendada y una serie de símbolos que advierten de si el título incluye escenas violentas o de terror, lenguaje soez, sexo, drogas, discriminación o juegos de azar.
La ministra anunció también la creación de una comisión de seguimiento que verificará los códigos PEGI y los adaptará a «los valores y la sensibilidad de la población española, que ya es multicultural, pues integra a personas procedentes de otras culturas». Salgado señaló que con ello se pretende asegurar que el sistema PEGI «sea más transparente y más cercano a la ciudadanía y a la administración». Desde Adese se aclaró este punto: «No significa que vaya a haber una regulación propia ni un código paralelo, sino una comprobación, además, es sólo un proyecto», aseguraron fuentes de la asociación. «En España somos más sensibles al terrorismo, por ejemplo, pero en el caso de los videojuegos no se dan otras circunstancias diferenciadoras de otros países de Europa».
El decálogo, elaborado por el Instituto Nacional de Consumo y la Asociación Española de Software de Entretenimiento (Adese), recomienda consultar los códigos de clasificación e informarse sobre el contenido real del juego, acompañar al menor a la tienda si éste va a encargarse de la compra, jugar con él si lo hace en solitario y animarle a que haga lo mismo con sus amigos.
El 77 por ciento de los padres desconoce el contenido real de los videojuegos que compra a sus hijos y tiene dudas sobre su idoneidad, según una encuesta realizada por la universidad Ramón Llull de Barcelona, de la que se desprende que la mayoría de los padres se guían por la información que ofrece el producto para comprar el videojuego, aunque influidos siempre por la demanda del niño.
Salgado dijo que los videojuegos representan «un vehículo de entendimiento, imaginación, educación y creatividad, además de familiarizar a los niños con la tecnología, con el inconveniente de que no favorecen el ejercicio y son sedentarios».
Consolas para ejercitarse
Fuentes de la industria, no representadas por Adese, mostraron su disconformidad con esta última afirmación, puesto que algunas de las nuevas consolas no sólo favorecen el ejercicio físico, pues disponen de mandos inalámbricos y con sensores de movimiento que «invitan» a jugar de pie y mover todo el cuerpo, sino que disponen de títulos orientados a su práctica.
;; ;; «Leer un libro o ver una película es tanto o más sedentario que jugar con una videoconsola», asegura por su parte Óscar del Moral, responsable de Xbox para España, que recuerda que los padres disponen de una herramienta de control parental en la consola de Microsoft que impide que sus hijos puedan jugar con títulos inadecuados.
Fuente: La Razón